Algunos aficionados a la moda de lujo han criticado a las mujeres que llevan estuches de cosméticos y neceseres de viaje como bolsos de diario. Sostienen que esos artículos no se diseñaron para usarse como bolsos y que hacerlo resulta de mal gusto. La tendencia incluye los neceseres Hermès Bride-a-Brac y los estuches de cosméticos Bolide, así como los neceseres de maquillaje de Chanel.

Las críticas pasan por alto lo prácticos que pueden ser algunos de estos diseños. El Hermès Bride-a-Brac se creó como bolsa de aseo o neceser de viaje, con un cuerpo estructurado de lona y una amplia abertura con cremallera. Su tamaño permite guardar artículos esenciales de uso diario, como el teléfono, las llaves, las gafas de sol y los productos para los labios.

Los propios bolsos de lujo tienen una historia de usos cambiantes. El Hermès Evelyne nació como una bolsa de aseo para el equipo de caballos, mientras que Louis Vuitton diseñó el Noé para llevar botellas de champán. Hoy, ambos son bolsos muy conocidos. El artículo también señala que Jane Birkin consideraba que el bolso asociado a su nombre era un objeto de uso cotidiano, no una pieza de exposición que hubiera que conservar con cuidado.

Según la autora, el debate refleja la exclusividad asociada a la moda de lujo. Las marcas y el conocimiento de las reglas de estilo no escritas pueden funcionar como señales de pertenencia, mientras que dar un nuevo uso a un artículo permite utilizar lo que uno ya posee sin ajustarse a esas expectativas. La autora recuerda que le dijeron que un bolso de Coach no era un «verdadero bolso de diseñador», una experiencia que hizo que la moda le pareciera limitada por el precio.

En lugar de tratar el propósito original de un accesorio como una norma, el artículo presenta el estilismo como una cuestión de elección personal. Un neceser de cosméticos puede convertirse en bolso, del mismo modo que otras prendas y accesorios pueden llevarse de maneras inesperadas. La idea central es que cualquiera debería poder llevar un artículo que le guste sin necesitar la aprobación de los críticos de la moda de lujo.

Fuentes: Cosmopolitan.