Godzilla ha sido una presencia constante en la cultura popular desde el debut del monstruo en 1954, pero tradicionalmente la serie no se ha considerado cine de prestigio. Esa percepción empezó a cambiar con el reinicio de Toho de 2016, Shin Godzilla, y se afianzó considerablemente después de que Godzilla Minus One se convirtiera en un éxito comercial y de crítica.
Shin Godzilla, dirigida por Hideaki Anno, reinterpretó la película de monstruos mediante una historia marcada por las respuestas burocráticas ante un desastre y por elementos de terror cósmico. En 2023, Godzilla Minus One, de Takashi Yamazaki, llegó a un público aún más amplio. Se convirtió en el estreno en japonés más taquillero de la historia de Estados Unidos y le valió a la franquicia su primer premio de la Academia, en la categoría de efectos visuales. La película también recibió elogios públicos de directores como Steven Spielberg, James Cameron, Christopher Nolan, Guillermo del Toro y Bong Joon-ho.
Ese éxito elevó las expectativas para Godzilla Minus Zero, que llega a los cines este fin de semana. La película se estrenó en el Festival de Cine de Nueva York el mes pasado, donde el director artístico Dennis Lim elogió el enfoque de Yamazaki respecto de los efectos visuales y el cine de género. La acción incluye una extensa secuencia inicial de destrucción y un enfrentamiento con Ghidorah, el enemigo de tres cabezas que lleva mucho tiempo enfrentándose a Godzilla. El artículo también describe la película como la primera producción japonesa rodada para IMAX.
A diferencia de la mayoría de las entregas de la franquicia, Minus Zero es una secuela directa de Minus One. La crítica señala que Godzilla aparece relativamente tarde y tiene un papel limitado, mientras que buena parte de la historia vuelve a centrarse en los personajes humanos de la película anterior. También observa que las primeras reseñas de la secuela han sido menos entusiastas que las de Minus One.
La destrucción recurrente del distrito de Ginza, en Tokio, en las películas es otro aspecto de la larga historia de Godzilla. La película original de 1954 dañó el Teatro Nichigeki, y las películas posteriores volvieron a la zona; entre ellas, Minus One, que recreó el teatro antes de destruirlo en pantalla. Minus Zero regresa al lugar, lo que lleva a un personaje a decir que Ginza vuelve a ser un campo de batalla.
Fuera de las películas, Godzilla se ha convertido en parte de la imagen pública del distrito. Antes del estreno japonés de Minus Zero, unos títeres del monstruo aparecieron en una exposición en el edificio Yurakucho Mullion. Cerca de allí, una pastelería vende un pastel navideño inspirado en la Torre del Reloj Wako de Ginza, sobre la que se cierne Godzilla. La zona también cuenta con una estatua de Godzilla, una placa que insta a la gente a convivir con el monstruo y una tienda de Toho repleta de productos de la franquicia.
El contraste entre la destrucción cinematográfica y los recuerdos de Godzilla ayuda a explicar la perdurabilidad de la serie. Aunque Minus Zero afronta el desafío de suceder a una película aclamada, la popularidad de la franquicia y el nuevo reconocimiento de la crítica no muestran señales de disminuir.
Fuentes: GQ.
