Los días de Tarajia Morrell abarcan varios papeles: es escritora gastronómica, autora y consultora de comunicación, además de madre soltera de Viva, de cinco años. En un relato sobre un día de su vida, describió un jueves lleno de rutinas escolares, eventos para presentar sus nuevas memorias, *Desire Feeds the Feast*, y una salida nocturna por Manhattan.
La mañana comenzó antes del amanecer en el apartamento donde Morrell creció y que ahora comparte con su hija. Después de tomar café y escuchar música, ayudó a Viva a prepararse para el jardín de infancia y corrió con ella hasta la parada del autobús escolar. Morrell dijo que los pequeños gestos de apoyo de otros padres son especialmente valiosos cuando se cría a un hijo sin pareja.
Luego fue a Claudette para un desayuno en celebración de sus memorias, acompañada por amigos de distintas etapas de su vida. Más tarde, al darse cuenta de que había olvidado llevar una camisa, compró una antes de reunirse con la directora creativa Anna Polonsky en Santo Taco. Conversaron sobre trabajos de identidad de marca relacionados con los hoteles en los que trabaja Morrell.
La jornada también incluyó una visita a The Strand, donde Morrell se preparaba para la presentación de su libro, y una grabación con la presentadora de pódcast Angela Ledgerwood. Después se reunió con Charlie Champalimaud, propietario de Troutbeck y Belden, en Thompson Street Studio para hablar de un encargo artístico para Belden.
Tras recoger a Viva, Morrell le sirvió una cena rápida de pollo, brócoli y aguacate. Atribuyó a su madre, a una niñera y a otras madres el haberla ayudado a manejar las exigencias del lanzamiento y la gira del libro. Mientras la niñera cuidaba de Viva, asistió a un cóctel en la nueva tienda de Le Monde Beryl y luego se reunió con amigos del mundo gastronómico en el Russian Tea Room, que celebraba su centenario.
Las memorias se nutren de la infancia de Morrell en una familia de Manhattan dedicada a la venta de vino, de su paso por la escena de los clubes neoyorquinos a finales de la década de 1990 y de sus experiencias en estudios culinarios, audiciones de actuación y trabajos en restaurantes. Al terminar el largo día, volvió a casa con su hija y reflexionó sobre el apartamento que comparten, un lugar que contribuyó a inspirar el libro.
Fuentes: Vogue.
