Los pasaportes digitales de productos son tan fiables como la información que contienen, según un nuevo informe técnico de EIM, de Jeanologia, y la plataforma de trazabilidad de moda BCome. El informe explica cómo pueden incluirse mediciones reales del acabado del denim en la evaluación medioambiental de una prenda.

EIM mide los procesos de acabado en la fábrica, incluido el consumo de agua y energía, los productos químicos y la salud de los trabajadores. BCome combina esas cifras con información sobre otras etapas de la cadena de suministro de una prenda para elaborar una evaluación más amplia de su ciclo de vida.

El estudio de caso compara unos vaqueros 100 % de algodón acabados con un lavado convencional a la piedra y un rociado de permanganato de potasio con otros confeccionados mediante la tecnología Atmos de Jeanologia, un proceso de acabado que utiliza aire para crear efectos en el denim. Las mediciones de fábrica de Atmos mostraron un 96,3 % menos de consumo de agua, un 20,8 % menos de consumo de energía y un 38,2 % menos de emisiones relacionadas con el proceso. El impacto químico disminuyó un 77 %, mientras que el indicador de salud de los trabajadores mejoró un 93 %.

La puntuación EIM, que califica el impacto del proceso de acabado, bajó de 78 puntos —clasificado como de alto impacto— a 17 puntos, clasificado como de bajo impacto. Al incorporar los datos a la evaluación del ciclo de vida de la prenda, que también abarcó el corte, la costura, el ensamblaje y el embalaje, el estudio observó reducciones del 1,99 % en el impacto sobre el calentamiento global, del 1,18 % en el impacto sobre la escasez de agua y del 9,88 % en la eutrofización marina.

El informe técnico sostiene que un código QR o una ficha digital del producto, por sí solos, no garantizan que un pasaporte contenga información fiable. Los datos deben estar vinculados al producto, estructurados y respaldados por fuentes fiables. El informe también señala que disponer de datos de producción más representativos puede ayudar a las marcas a comparar distintas opciones de fabricación y fundamentar sus decisiones.

“Tenemos que entender qué hay detrás del producto, conectar las distintas etapas y conseguir que toda la cadena hable el mismo idioma. Medir para comprender, comparar y mejorar”, afirmó Begoña García, directora de EIM.

Fuentes: WWD.