Los pueblos de Vermont, sus paisajes montañosos y el cambio de estaciones sirven de telón de fondo para nueve hoteles y posadas destacados como opciones para un viaje por Nueva Inglaterra. La selección abarca Stowe, Burlington, Woodstock, Bennington y otras zonas del estado, con énfasis en el carácter rústico y el diseño distintivo.
En Old Bennington, The Seminary es un microhotel de cinco habitaciones ubicado en un edificio restaurado que data de 1829. Actualmente se puede alquilar en su totalidad, lo que permite disfrutar de una estancia privada con cocina gourmet, chimenea y espacios comunes. Sus habitaciones combinan muebles vintage y obras de arte originales con detalles contemporáneos.
Stowe ofrece varias opciones para quienes buscan pasar tiempo al aire libre. Bluebird Cady Hill Lodge tiene 53 habitaciones y está junto a Cady Hill Forest, con rutas de senderismo y ciclismo en las inmediaciones. Sus servicios incluyen sauna, bañera de hidromasaje y dos piscinas. AWOL Stowe, un hotel boutique de 35 habitaciones, se inspira en formas orgánicas y colores apagados; también ofrece una bañera de hidromasaje de cedro, sauna, piscina de inmersión y desayuno diario. Tälta Lodge es otra opción en Stowe, con 51 habitaciones y suites, piscina cubierta, sauna y un bar que sirve cerveza local.
Para visitar la ciudad, Blind Tiger Burlington ocupa una mansión construida en 1881. El hotel, de 14 habitaciones, es conocido por su decoración ecléctica, un solárium central y una despensa bien surtida. Sus habitaciones no tienen televisores y el desayuno está incluido.
El histórico Woodstock Inn & Resort data de 1793 y cuenta con 142 habitaciones. Sus instalaciones incluyen dos piscinas, un spa, jardines y varios restaurantes. Richardson’s Tavern sirve platos preparados con ingredientes de origen local. En Bennington, Four Chimneys Inn ofrece una experiencia tradicional de alojamiento con desayuno; algunas habitaciones tienen chimeneas funcionales o vistas a las montañas. Además, incluye un desayuno campestre diario y cuenta con un restaurante en las instalaciones.
Otros dos establecimientos ofrecen una estancia rural más amplia. El hotel ubicado en 112 acres en West Dover tiene un estanque de truchas, huertos de manzanos y actividades como clases de pastelería y tiro con arco; los alojamientos van desde habitaciones en una posada histórica hasta una casa de carruajes. Rabbit Hill Inn, en Lower Waterford, cuenta con suites decoradas individualmente, desayuno, té de la tarde y una fogata, además de ser exclusivo para adultos y ofrecer ayuda para organizar actividades como recorridos en vehículos todoterreno y paseos en canoa.
Fuentes: Vogue.