James Chudley notó su primera cana a los 16 años, cuando un compañero de clase la vio durante una lección de biología. A los 19, tenía demasiadas para arrancárselas, y un champú anticanas le dejó azul el agua de la bañera. Se planteó teñirse el pelo, pero le preocupaba cómo se vería. Ahora, a los 22 años, este aspirante a entrenador personal de Surrey dice que poco a poco se ha sentido más cómodo con su pelo, aunque a veces saca el tema primero para evitar comentarios.

La experiencia de Chudley refleja la creciente disposición de algunos hombres a lucir sus canas de forma natural, incluso entre quienes empiezan a encanecer a una edad inusualmente temprana. El modelo y músico Charlie Jeer, de 24 años, dice que su pelo plateado se ha convertido en parte de su identidad pública y le ha ayudado a destacar en el mundo del modelaje. Ha recibido críticas en internet, pero también recibe mensajes de otros hombres jóvenes que han vivido reacciones similares y están optando por llevar el pelo con confianza.

Las canas son comunes con la edad, a medida que las células productoras de pigmento de los folículos pilosos se vuelven menos activas. Según la fuente, el encanecimiento suele comenzar a principios de la treintena y se hace más notorio con el tiempo. Encanecer durante la adolescencia o a principios de la veintena es menos común. Desmond Tobin, profesor de ciencias dermatológicas, afirma que la genética suele ser el factor principal y que el pelo de los familiares puede dar pistas sobre cuándo podrían aparecer las canas.

El estrés y la nutrición también pueden influir, aunque Tobin dice que no hay pruebas sólidas de que, en general, los jóvenes estén encaneciendo antes que las generaciones anteriores. Se muestra escéptico ante los suplementos y sérums que prometen recuperar el pigmento. Dormir bien, reducir el estrés y seguir una dieta rica en antioxidantes podrían ayudar, afirma, pero es poco probable que cambien sustancialmente el resultado en alguien con predisposición genética a encanecer pronto.

Esta mayor aceptación convive con un mercado creciente de productos que prometen retrasar o revertir las canas. Según Deep Market Insights, se prevé que el mercado mundial de productos anticanas crezca de unos 1.300 millones de dólares a 2.000 millones para 2031. Los investigadores estudian el pigmento del pelo y las células que intervienen en su producción, pero el artículo señala que los tratamientos actuales no han generado pruebas lo bastante sólidas como para satisfacer a los organismos reguladores.

Para Saavan Varambhia, analista de datos de 25 años, cuyo pelo negro natural hacía que las hebras plateadas resaltaran especialmente, la preocupación inicial por parecer mayor que sus pares fue dando paso a la idea de que las canas eran una forma de destacar. Su padre también tiene el pelo blanco y conserva toda su cabellera. Varambhia dice que espera encanecer por completo más adelante y no pronto, pero que piensa aceptarlo cuando ocurra.

Fuentes: GQ.