El viaje de varias semanas de Olivia Singer por el Oeste estadounidense comenzó en Lone Mountain Ranch, en Montana, donde cambió el ritmo de Londres por paseos a caballo, paisajes abiertos y tardes en un porche. El recorrido continuó por Yellowstone y Wyoming, y terminó en un campamento aislado de un rancho sin servicio telefónico ni electricidad. Singer dice que alejarse del trabajo y las pantallas la ayudó a sentirse más tranquila y más conectada con la tierra y las personas que la rodeaban.

En Lone Mountain Ranch, fundado en 1915, los huéspedes pueden hacer excursiones a caballo por senderos, asistir a un rodeo semanal, probar el tiro con arco y pescar con mosca. Singer describe una estancia que combinó esas actividades con cómodas cabañas y comidas con bisonte y alce. El rancho también organizó visitas guiadas al Parque Nacional de Yellowstone, donde un guía nacido en Montana explicó las características geotérmicas, la fauna y el paisaje del parque.

Los viajeros volvieron a Yellowstone para una segunda visita, pese a que se les pinchó una rueda poco antes de llegar al parque y tuvieron que pasar horas ocupándose del coche de alquiler. Llegaron al Gran Manantial Prismático al atardecer y se quedaron hasta que anocheció para ver la erupción del Old Faithful. La experiencia dejó a Singer fascinada por los paisajes naturales del parque.

El viaje también incluyó una estancia en Chico Hot Springs, un descenso en balsa por el río Gallatin, una visita a Cody, Wyoming, y una velada en el rodeo de Cody. Durante el recorrido, Singer y su acompañante conversaron con los habitantes del lugar, visitaron museos y tiendas de segunda mano, y se alojaron en una granja de llamas en Pinedale. Con un servicio telefónico intermitente y muchas actividades nuevas, Singer pasó semanas sin que nadie le preguntara por su trabajo.

Su última parada fue Paintrock Canyon Ranch, cerca de Hyattville, Wyoming, donde pasaron una semana acampando en una propiedad de 80.000 acres sin señal telefónica ni electricidad. El campamento ofrecía paseos a caballo, comidas comunitarias y sesiones sobre habilidades ganaderas, como el manejo del lazo y el trabajo en cuero. Singer dice que el grupo de huéspedes pronto formó una comunidad muy unida, que pasaba las tardes conversando alrededor de la fogata y las tardes en una poza para nadar.

El rancho forma parte de Ranchlands, fundada por Duke Phillips III. Singer conoció su enfoque de la cría de ganado y el pastoreo regenerativo, así como un programa de aprendizaje que forma a jóvenes en ámbitos como la hostelería, la gestión, el marketing y la conservación. Para Singer, el atractivo del viaje se redujo a la oportunidad de pasar tiempo al aire libre, sin las habituales distracciones digitales, y, sencillamente, tomar aire.

Fuentes: Vogue.